¿Cómo organizamos una hackathon en 35 días?

Sergio AzócarFelipe Torres
Felipe Torres, Sergio Azócar
·5 min
Comunidad

¿Cómo organizamos una hackathon en 35 días?

Por qué hacer una hackathon

La idea de organizar una hackathon nació de una convicción simple: las mejores comunidades se construyen haciendo cosas juntos, no solo hablando de ellas.

En SkywardAI llevábamos meses trabajando con agentes de IA y viendo cómo esta tecnología estaba transformando la forma en que se construye software. Pero en Chile, la conversación sobre agentes de IA seguía siendo mayoritariamente teórica. Había charlas, newsletters y threads en redes sociales, pero pocas instancias donde la gente pudiera sentarse a construir algo real.

Queríamos cambiar eso. Queríamos crear un espacio donde desarrolladores, diseñadores y personas curiosas por la IA pudieran experimentar, romper cosas y aprender haciendo. Y queríamos hacerlo rápido, antes de que la ventana de entusiasmo se cerrara.

Así que nos dimos 35 días para organizar la primera hackathon de agentes de IA en Chile.

Cumplir con lo básico

Antes de pensar en temas creativos o dinámicas innovadoras, nos enfocamos en lo fundamental: que la experiencia básica funcionara bien.

Lugar y logística. Conseguimos un espacio que pudiera albergar a más de 100 personas cómodamente, con buena conectividad, espacio para que los equipos trabajaran en paralelo y áreas comunes para networking. Parece obvio, pero un wifi inestable o un espacio incómodo pueden arruinar cualquier hackathon.

Comida y energía. Aseguramos alimentación durante todo el evento. Cuando la gente está construyendo algo contra el reloj, lo último que necesita es preocuparse por dónde almorzar. Café, snacks y comida estuvieron disponibles de forma continua.

Comunicación clara. Desde el día uno de inscripciones hasta el cierre del evento, mantuvimos un canal de comunicación directo con los participantes. Cada actualización, cambio de horario o información logística se comunicó de forma proactiva. La incertidumbre mata la motivación.

Reglas simples

Definimos reglas claras y simples para el evento:

  • Los equipos podían tener entre 2 y 5 personas.
  • Los proyectos debían involucrar al menos un agente de IA funcional.
  • Se podía usar cualquier stack tecnológico, framework o modelo de lenguaje.
  • El código debía escribirse durante la hackathon (no proyectos preexistentes).
  • La presentación final tenía un límite estricto de tiempo.

La simplicidad en las reglas fue intencional. Cuando las restricciones son claras, la creatividad se libera. Los equipos no perdieron tiempo interpretando bases complicadas; se dedicaron directamente a construir.

Alianzas estratégicas

Organizar una hackathon de esta escala requiere más que un equipo interno motivado. Desde el principio buscamos alianzas con empresas y organizaciones que compartieran nuestra visión.

Los sponsors no solo aportaron recursos económicos para los premios y la logística, sino que varios proporcionaron acceso a APIs, créditos de computación y mentores técnicos que estuvieron disponibles durante todo el evento. Esto elevó significativamente la calidad de los proyectos.

La clave fue buscar partners que genuinamente quisieran apoyar a la comunidad, no solo poner su logo en un banner. Cada alianza tenía que aportar valor real a los participantes.

Resultados

Los números superaron nuestras expectativas:

  • 194 personas inscritas en solo 3 semanas de convocatoria.
  • 104 hackers participaron presencialmente el día del evento.
  • 20 equipos formados y compitiendo.
  • Más de $60,000 USD en premios distribuidos entre los ganadores.
  • 12 horas continuas de desarrollo, desde la mañana hasta la presentación final.

Pero más allá de los números, lo que nos impactó fue la calidad de los proyectos. En 12 horas, los equipos construyeron agentes de IA funcionales para casos de uso que iban desde asistentes legales hasta herramientas de análisis financiero automatizado. Varios proyectos tenían potencial real de convertirse en productos.

Recomendaciones clave

Para quienes estén pensando en organizar su propia hackathon, estas son las lecciones que nos habría gustado saber antes:

1. Empieza por la experiencia del participante, no por la tuya. Cada decisión logística debe responder a la pregunta: "¿Esto hace que sea más fácil o más difícil para alguien construir algo increíble hoy?" Si la respuesta es "más difícil", elimínalo.

2. Sobre-comunica. Los participantes llegan con niveles muy distintos de experiencia en hackathons. Lo que para ti es obvio, para alguien puede ser completamente nuevo. Comunica los horarios, las reglas, los criterios de evaluación y la logística más de lo que crees necesario.

3. Los mentores hacen la diferencia. Tener personas experimentadas disponibles durante el evento para resolver dudas técnicas, ayudar con la arquitectura o simplemente dar feedback sobre una idea puede ser la diferencia entre un equipo que se frustra y abandona y uno que logra presentar algo funcional.

4. El tiempo de presentación es sagrado. Respeta los límites de tiempo de las presentaciones finales de forma estricta. Esto nivela la cancha entre equipos y obliga a todos a comunicar su proyecto de forma concisa y clara.

5. Celebra el proceso, no solo al ganador. Los premios son importantes, pero la experiencia de construir algo en equipo bajo presión es lo que la gente recuerda. Reconoce el esfuerzo de todos los participantes, no solo de los que suben al podio.

Lecciones centrales

Organizar una hackathon en 35 días fue caótico, intenso y profundamente gratificante. Estas son las tres lecciones que nos quedaron:

La comunidad responde cuando le das un espacio real. No necesitas meses de planificación para convocar a gente apasionada. Necesitas una propuesta clara, logística que funcione y un genuino interés en que las personas tengan una buena experiencia.

La velocidad es una ventaja, no un riesgo. Los 35 días de plazo nos obligaron a tomar decisiones rápidas, priorizar lo esencial y no perdernos en detalles que no importaban. Paradójicamente, la restricción de tiempo mejoró la calidad del evento.

Lo importante es lo que pasa después. La hackathon fue un punto de partida, no un fin en sí mismo. Las conexiones que se formaron, los proyectos que siguieron desarrollándose y la energía que se generó en la comunidad son el verdadero retorno de la inversión.

Ya estamos pensando en la siguiente.

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